Las remesas de marzo rompieron el récord histórico, pero eso no necesariamente es buena noticia. 

5,394 millones de dólares llegaron a México en marzo, el máximo para ese mes desde 1995.
Las remesas de marzo rompieron el récord histórico, pero eso no necesariamente es buena noticia

En marzo de 2026 ingresaron a México 5,394.2 millones de dólares por remesas, su mejor cifra para un tercer mes del año desde que se tiene registro, con un incremento anual de 4.91%. El aumento fue el más elevado desde noviembre de 2024, cuando creció 10.59%, después de que 2025 dejara una racha de caídas en nueve de sus doce meses. En el primer trimestre completo, México recibió 14,456.5 millones de dólares, cifra sin precedente para un inicio de año desde 1995. Gabriela Siller, de Banco Base, lo resumió sin rodeos: “Buena noticia. Las remesas rebotaron fuertemente en marzo. Es máximo histórico al comparar contra marzo de otros años.” Pero el mismo reporte de Banxico contiene un dato que complica el entusiasmo: el número de operaciones cayó 3.6% mientras el monto promedio por envío subió 8.9%. Menos transacciones, más dinero por transacción. Eso es un cambio de comportamiento, no solo un cambio de cifras. 

¿Por qué el tipo de cambio importa para leer este dato?

El economista Juan José Li Ng, de BBVA, señaló que el aumento sustancial en el flujo de remesas de marzo se explica más por la apreciación del dólar respecto al peso que por factores fundamentales como un aumento en el empleo y los salarios de los connacionales. Esto importa porque las remesas se miden en dólares, pero el poder de compra de las familias que las reciben se mide en pesos. Si el dólar sube de 17 a 18 pesos, una remesa de 400 dólares vale más pesos automáticamente, y el dato en dólares no cambia. La pregunta real es si los migrantes mexicanos en EU están ganando más, ahorrando más y viviendo mejor, o si simplemente el tipo de cambio está inflando un número que en términos reales de bienestar no mejoró tanto. Li Ng también señaló que a más de un año del inicio de la segunda administración de Trump, todavía no es posible determinar si la política migratoria ha tenido efectos evidentes en los flujos de remesas, o si la población migrante mexicana ha logrado adaptarse y sortear las nuevas condiciones. 

Lo que sí cambió de forma clara: el canal de envío.

Hay un dato del reporte de Banxico que refleja una transformación estructural que ya no tiene marcha atrás. El 99% del total de los ingresos por remesas en el primer trimestre se realizó a través de transferencias electrónicas, alcanzando 14,311 millones de dólares. Los envíos en efectivo y especie, así como los money orders, representaron apenas el 0.8% y el 0.2% del monto total, respectivamente. Hace diez años, una porción significativa de las remesas llegaba en efectivo o por giro postal. Hoy, prácticamente todo viaja de forma digital. Eso es relevante para entender por qué el impuesto del 1% que EE. UU. implementó en julio de 2025 sobre remesas en efectivo, giros y cheques de caja tuvo un impacto más limitado de lo esperado: la mayoría de los migrantes ya no usa esos canales. La digitalización de las remesas no fue un proyecto gubernamental; fue una adaptación orgánica de millones de personas buscando la forma más barata y rápida de mandar dinero a casa. 

Las remesas como amortiguador de una economía que encoge

El dato de hoy llega en el peor momento posible para la economía doméstica: la semana pasada el PIB del primer trimestre mostró una contracción de 0.8%, el empleo formal perdió 227,000 puestos en el mismo periodo y la confianza del consumidor está en mínimos. En ese contexto, las remesas representan cerca del 4% del PIB de México, el segundo mayor receptor de remesas del mundo, solo detrás de India. Son el segundo generador de divisas del país después de las exportaciones manufactureras, y superan con creces a la inversión extranjera directa en muchos estados del interior. Para Michoacán, Oaxaca, Guerrero, Zacatecas o Hidalgo, las remesas no son un dato macroeconómico; son el ingreso principal de decenas de miles de familias. Que en marzo hayan llegado a un récord histórico para ese mes, aun con todas las complejidades que explicamos, es un alivio real en medio de una economía que, por todos los demás indicadores, arrancó 2026 con el pie izquierdo.

Ecosistema Jointly

Jointly App

Inclusión Financiera

Jointly News

Portal de noticias

Jointly Academy

Cursos y aprendizaje

Jointly Radar

Monitor de oportunidades