La mañana de este 5 de mayo, el internet sigue asimilando el impacto visual que vivimos anoche. La Met Gala 2026 no solo cumplió con su temática “Fashion Is Art”, sino que transformó las célebres escalinatas del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York en una verdadera galería de excentricidades, logrando además una recaudación histórica de 42 millones de dólares para el Instituto del Traje.
Si te fuiste a dormir temprano, en Jointly News te traemos el resumen definitivo de los momentos que acapararon todas las búsquedas de Google.
Bad Bunny: La vejez como obra de arte
El rey de la noche y amo absoluto de las tendencias fue Benito. El cantante puertorriqueño dejó a todos en shock al aparecer con un maquillaje hiperrealista que lo transformó en un adulto mayor. Luciendo un traje sastre deconstruido diseñado en colaboración con Zara, Bad Bunny entregó un poderoso mensaje sobre el paso del tiempo y la permanencia de la moda, convirtiéndose instantáneamente en el look más comentado (y memeado) del evento.

El surrealismo de Heidi Klum y Sabrina Carpenter
Cuando se trata de disfraces y transformaciones, Heidi Klum no tiene rival. La modelo alemana decidió que caminar por la alfombra no era suficiente, así que llegó convertida en una estatua de mármol viviente, con un impecable trabajo de body paint y prótesis que la hacían lucir como una pieza tallada en el Renacimiento.
Por su parte, la cantante Sabrina Carpenter optó por un homenaje a la historia del cine, luciendo un vestido de Dior confeccionado, literalmente, con tiras de rollos de película de 16 milímetros.

El debut de Blue Ivy y la protesta de Sarah Paulson
La noche también tuvo momentos de alta emotividad y protesta:
- El relevo generacional: El tan esperado regreso de Beyoncé como coanfitriona trajo consigo una sorpresa monumental. La “Queen B” desfiló acompañada de su hija Blue Ivy, quien hizo su debut oficial en la gala luciendo un espectacular diseño arquitectónico de Balmain.
- El arte y el dinero: La actriz Sarah Paulson causó controversia al llevar un dólar real pegado al rostro a modo de antifaz, generando un intenso debate en X (antes Twitter) sobre la mercantilización del arte en la alta costura.

La edición 2026 dejó claro que la Met Gala ya no se trata de quién lleva el vestido más encantador, sino de quién logra contar la historia más impactante.