La zona hotelera y costera de uno de los destinos más importantes de México enfrenta la peor crisis turística en años. El alga que llegó este año es casi el doble que el ciclo anterior. Restaurantes y hoteles reportan desplome de clientela justo después del pico del Mundial. La vulnerabilidad del modelo turístico de la Riviera Maya queda expuesta.
La crisis que llegó justo después de la fiesta
Tulum, uno de los destinos turísticos más visitados de México, enfrenta una de las crisis económicas más agudas de los últimos años.
La causa es la llegada masiva y atípica de sargazo, el alga marina que cubre las playas de color marrón y genera un olor que ahuyenta a los turistas.
Este año la cantidad de sargazo que llegó a las costas de Tulum se calcula en casi el doble del ciclo anterior, según los empresarios locales.
Los números del impacto
Los datos que reportan los empresarios y trabajadores del sector gastronómico de Tulum son contundentes:
- Caída de ventas: Hasta 60% en restaurantes y negocios de la zona costera.
- Cierres: Varios establecimientos han cerrado sus puertas por la ausencia de comensales.
- Playas cubiertas: La macroalga cubre extensiones completas de la zona hotelera
- Contraste con el Mundial: Apenas semanas antes, el turismo estaba en pico por el torneo.

La vulnerabilidad que el modelo turístico no resuelve
El caso de Tulum ilustra un problema estructural del turismo mexicano que va más allá del sargazo.
La Riviera Maya construyó su modelo sobre la premisa de playas de arena blanca y agua cristalina. Cuando esa premisa falla, por sargazo, por huracanes o por cualquier factor climático, el flujo turístico se desploma sin red de contención.
Los economistas del sector turístico llevan años advirtiendo que la diversificación de la oferta, hacia turismo cultural, gastronómico, de salud y de negocios, es la única protección contra la volatilidad climática.
Tulum no escuchó a tiempo. Y hoy paga el costo de depender de un solo activo: La playa.