Fábricas producen más, pero contratan menos: manufactura crece 4.1% y el empleo suma 42 meses a la baja

La manufactura tuvo en agosto su mayor alza anual desde 2023, pero el empleo cayó 1% y suma 42 meses a la baja. El crecimiento se concentra en pocas ramas.

Las fábricas mexicanas tuvieron en agosto su mejor mes en más de tres años, pero esa buena noticia no llegó a la nómina. La producción manufacturera creció 1.7% respecto a julio y 4.1% frente a agosto de 2025, mientras que el personal ocupado bajó 0.1% mensual y 1.0% anual, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

El avance anual de 4.1% fue el mayor salto interanual desde junio de 2023. Al mismo tiempo, el empleo del sector acumuló 42 meses consecutivos de retrocesos.

¿De dónde salen las cifras y cuándo se publicaron?

Los datos provienen de la Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera (EMIM), que el INEGI publicó el 16 de octubre en su boletín 627/26. La encuesta mide producción, personal ocupado, horas trabajadas y remuneraciones en 8,613 establecimientos de 206 clases de actividad en todo el país.

Un matiz importante: las cifras de agosto son preliminares, mientras que las de enero a julio de 2026 ya están revisadas. Además, los porcentajes principales son desestacionalizados, un ajuste que reduce el efecto de los patrones del calendario pero no descarta revisiones posteriores.

¿Qué ramas impulsaron el crecimiento?

El repunte no fue parejo. A tasa anual, el subsector que más creció fue la fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (+23.5%), seguida de equipo de computación, comunicación y electrónicos (+5.8%), maquinaria y equipo (+4.0%), industrias metálicas básicas (+3.8%) e industria química (+2.2%).

Es decir, buena parte del salto se concentra en refinación y en ramas intensivas en capital y tecnología, que suelen requerir menos trabajadores por unidad producida. Por eso el promedio nacional puede crecer sin que se note en las contrataciones.

El caso de la electrónica lo ilustra bien. Su empleo es el más dinámico del año, con un avance de 3.6% a agosto, impulsado por el auge de exportaciones a Estados Unidos y las inversiones de empresas de ese país en capacidad de cómputo para inteligencia artificial. Aun así, su producción ha crecido 8.1% en el mismo periodo, más del doble que su personal ocupado.

¿Cómo se ve el empleo por dentro?

En agosto, el empleo se contrajo en 14 de las 21 clasificaciones de actividad de la EMIM. Las mayores caídas mensuales se dieron en impresión e industrias conexas (-1.6%), industria del papel (-0.9%) y productos derivados del petróleo y del carbón (-0.5%). Llama la atención que la refinación produjo mucho más y aun así recortó personal.

También cambió el tipo de contratación. Los obreros y técnicos en producción bajaron 0.1% mensual y el personal administrativo 0.2%, mientras que el personal no dependiente de la razón social, es decir, el proporcionado por otras empresas, subió 0.7%. Esto sugiere que algunas fábricas prefieren esquemas más flexibles antes que abrir plazas directas.

En lo acumulado del año, la brecha persiste: el empleo manufacturero suma un descenso de 2% a agosto, mientras que el volumen de producción muestra un alza de apenas 0.9%.

¿Dónde se resiente más?

El golpe tiene rostro regional. En Puebla, la manufactura perdió alrededor de 3 mil ocupados en agosto, principalmente por la contracción en la rama automotriz, con lo que el personal ocupado llegó a su nivel más bajo para un mes similar en los últimos ocho años.

¿Es solo productividad?

No necesariamente. Las horas trabajadas no cambiaron respecto a julio, aunque bajaron 0.6% frente a agosto de 2025. Producir más con las mismas horas apunta a una mayor producción por hora, pero ese indicador por sí solo no explica una caída del empleo que viene de más de tres años atrás.

El propio INEGI no ofrece una interpretación de esta brecha, por lo que conviene contrastarla con los datos de empleo formal del IMSS y con la encuesta de ocupación del instituto. Analistas de Banco Base señalan que los aranceles de Estados Unidos, la incertidumbre comercial y la falta de inversión presionan al sector. A ello se suma un efecto de composición: el crecimiento se concentra en pocas ramas, mientras la mayoría sigue débil.

¿Y el empleo formal?

Los registros del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) confirman la tendencia, aunque con menor intensidad. En septiembre, el empleo formal total alcanzó un récord, pero el de la industria de transformación retrocedió 0.1% a tasa anual. Hay que tener cuidado al comparar: la medición de personal ocupado de la EMIM es distinta del registro de puestos afiliados al IMSS, por lo que las cifras no son intercambiables.

¿Y los salarios?

Para quienes conservan su trabajo, el panorama es mixto: las remuneraciones medias reales bajaron 0.2% mensual, aunque en la comparación anual muestran un alza de 2.7%.

¿Qué sigue?

El INEGI publicará la siguiente entrega de la EMIM el 17 de noviembre, con cifras de septiembre que permitirán saber si el repunte de agosto fue un rebote aislado o el inicio de una recuperación más sólida. Las señales adelantadas no son alentadoras para la contratación: en el Indicador de Pedidos Manufactureros de septiembre, el componente de personal ocupado se ubicó en 49.3 puntos, por debajo del umbral de 50 que separa la expansión de la contracción.

En resumen: las fábricas producen más, pero el crecimiento se concentra en pocas ramas, muchas de ellas intensivas en capital, mientras la mayoría sigue recortando personal. Para los trabajadores, la pregunta sigue abierta: ¿cuándo se traducirá la recuperación industrial en más empleos?

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