El NFP de junio fue menos de la mitad de lo esperado. Además, abril y mayo fueron revisados a la baja eliminando 74,000 empleos. La Fed de Warsh queda en aprietos. El peso reacciona a favor. Aquí lo que cambia para tu tipo de cambio y tu crédito.
El dato que sacudió al mercado ayer
La Oficina de Estadísticas Laborales publicó ayer jueves que EE. UU. generó apenas 57,000 empleos en junio, muy por debajo de los 130,000 que esperaba el consenso del mercado.
Es la cifra más baja de creación de empleo en lo que va de 2026 y contrasta dramáticamente con los 172,000 de mayo.
Además, los datos de abril y mayo fueron revisados a la baja eliminando en conjunto 74,000 empleos previamente reportados, lo que significa que el mercado laboral americano estaba más débil de lo que creíamos desde hace meses.
Lo que el dato le hace a la Fed y al dólar
Gabriela Siller, de Banco Base, lo resumió con claridad: “Las revisiones a la baja refuerzan la señal de que el mercado laboral se ha debilitado más de lo previsto.”
Para la Fed de Warsh, que apenas hace dos semanas proyectó en su dot plot un alza de tasas antes de fin de año, el dato de ayer cambia parcialmente el cálculo:
- Si el empleo sigue débil en julio y agosto: La probabilidad de alza cae significativamente y el mercado empieza a descontar pausa prolongada o incluso recorte en 2027.
- Si el dato de junio fue un tropiezo aislado: La Fed mantiene su postura hawkish y el alza sigue sobre la mesa.
- En cualquier caso: El dólar se debilitó ayer y el peso se apreció a 17.42 pesos por dólar, su nivel más fuerte en semanas.
Lo que significa para México esta mañana
El peso se aprecia hoy a 17.42 pesos por dólar, con una ganancia semanal de 0.47%.

Un dólar más débil por expectativas de una Fed menos agresiva es positivo para México en tres frentes concretos: Abarata las importaciones, reduce la presión cambiaria sobre la inflación y le da a Banxico más margen para mantener su tasa en 6.50% sin riesgo de que el diferencial con la Fed se comprima demasiado.
Siller advirtió que el éxito de la revisión del T-MEC se medirá con la disminución de aranceles, particularmente en las industrias automotriz y siderúrgica, sin que se endurezcan las reglas de origen ni los requisitos de contenido laboral.